Iglesia Plenitud de vida en Cristo (26 de marzo de 2017)

Sigo con mi proyecto de visitar una iglesia desconocida por mes en este año. Escuchando los comentarios de unos amigos, me da la impresión que algunos han tomado los resúmenes de mis visitas como críticas negativas. Reitero que no es mi intención. Mi deseo es que la misma iglesia aprenda cómo una persona nueva percibe su iglesia, para que sigan lo bueno y hagan ajustes donde se creen necesarios. Mi otro deseo es que otras iglesias y hermanos puedan conocer lo que hacen los domingos en otras iglesias. Ver cómo otros Cristianos adoran a Dios puede servir como fuente de ideas nuevas, o la oportunidad de aprender de los errores de otras iglesias. Iba a suspender mis resúmenes, pero algunos otros amigos me animaron a persistir.

Desde la última vez que escribí, visité tres iglesias. Para una de las cuales, mi visita fue desagradable (para mí), y por eso no quise escribir un resumen. Como dije, mi deseo no es de ser negativo.

En marzo visité el Centro de Detención para inmigrantes con el equipo de Partners para ofrecer un culto a las mujeres inmigrantes de otros países que fueron detenidas ahí. Fue una excelente visita, pero como no es iglesia y como no se permitían fotos, no escribí sobre la experiencia. Pero les animo si tienen la oportunidad de acompañar a nuestros hermanos de Partners, no se arrepentirán de haberlo hecho.

Ayer visité la iglesia Plenitud de vida en Cristo, en Patricio Sanz 1445, Colonia Del Valle. Por el nombre, imaginé que iba a ser una iglesia pentecostés, pero el culto no me dio esa impresión (yo asistía a una iglesia pentecostés por más de un año cuando era jóven).

La puerta que daba a la calle estaba cerrada cuando llegué pocos minutos antes del culto. Me pareció extraño llegar a una iglesia con la puerta cerrada, algo que podría disuadir a nueva gente. Pero otros miembros llegaron en ese momento y entraron. Eso me dio ánimo de hacer lo mismo.

Me recibieron en la entrada con una sonrisa. Me pusieron una calcomanía en forma de corazón diciendo “Bienvenido”, y me tomaron el nombre y apellido, y los apuntaron en un celular.

El santuario tuvo asientos para acomodar a unos 175 personas, y creo que llenaron 150. Todos los cantantes estaban ‘uniformados’ con corbatas moradas, algo que me pareció muy agradable y deseable. Había dos pantallas proyectando la letra de los cantos y los versículos del sermón.

Me gustó que usaron letra grande para los cantos (no cabían más de ocho palabras por diapositiva por el tamaño de la letra). Pero cuando usas menos palabras por diapositiva, eso te obliga a avanzar las diapositivas antes de que la iglesia termine de cantar la última palabra de la diapositiva, como medio segundo o más antes de que necesitamos cantar la primera palabra de la siguiente diapositiva. El encargado no supo ese detalle, y avanzaba las diapositivas tarde. Así que no supe la letra para cada diapositiva hasta después de que los demás empezaron a cantarla. Para los cantos que yo desconocía, sólo pude cantar la última mitad de cada diapositiva (de ocho palabras o menos). Me sacó de onda.

Practicando antes del culto

La música fue agradable – como nueve o diez cantantes, una guitarra, y un teclado. Hubo batería en la plataforma pero no creo que se usó en este culto.

Cantamos cuatro cantos que desconocía: Donde no lo hay, Rey de la creación, Este es mi deseo, y A su tiempo. Este último me agradó mucho. Un nuevo favorito para mí. También cantamos No hay Dios tan grande como tú (creo que los Budistas cantan uno similar, No hay Dios tan gordo como tú), y Cuan grande es él. Creo que el tema de la grandeza de Dios era intencional, por el tema del sermón, que Dios es grande y no hay ídolo o dios que se compara con él (véase abajo). Siempre me agrada cuando los cantos se coordinan con el tema del sermón.

En el momento de la bienvenida llamaron mi nombre y tuve que ponerme de pie. Pero no me hicieron preguntas. No tuve que revelar ni que era misionero, ni que era el blogger eclesiástico más temible de la ciudad.

Todos aplaudieron cuando presentaron el pastor para el sermón. Me pareció extraño el aplauso, como si fuera celebridad. Si dijeron el nombre del pastor, no lo escuché, y tampoco aparece en la página web de la iglesia (aquí). Pero en la entrada para la iglesia en el directorio de la Coalición del Evangelio, aparece como el Dr. Marco A. Peralta y Correa.

El predicador acaba de decir que los celulares pueden convertirse en ídolos, y yo como turista eclesiástico tratando de tomar su foto con mi celular…

El sermón fue casi 45 minutos, y fue muy bueno. El pastor predicó desde su iPad. El sermón fue sobre el segundo mandamiento (Éxodo 20.4-6), y hubo mucha exégesis: el trasfondo histórico, una palabra hebrea, varias conexiones con el resto del canon, etc). Hubo mucha mención de la idolatría de la Iglesia Católica Romana, y de otras religiones. Por ejemplo, el pastor mencionó que algunas mujeres hoy en día quieren que sus bebés nazcan en el agua con delfines, para ser bendecidos por los delfines. (Quise levantarme la mano para decirle que eso es una de las señales “del fin”, pero me detuve). Pero habló también de nuestras propias tendencias de formar ídolos personales – de la tecnología, del sexo y el poder, hasta de los pastores. Terminó el sermón con el concepto de la egolatría – la adoración de uno mismo.

En mi tradición (reformada), el segundo mandamiento no tiene que ver con falsos dioses sino con el culto inapropiado del Dios verdadero). Así que si yo predicara el contenido de este sermón, yo pondría la mitad o más con el primer mandamiento, no el segundo. No es crítica del sermón, solo una observación de la diferencia de perspectivas entre tradiciones.

No se sintió largo el sermón en si mismo, porque fue interesante como dije, pero sí se sintió largo por causa del calor y la falta de oxígeno en el santuario. Muchas personas + poco espacio + falta de circulación y ventanas abiertas = poco aire. Empecé a sentirme un poco mareado, y tambien noté a varias hermanas abanicándose.

Terminamos el culto con otra ronda de A su tiempo, y mencionaron que iba a haber un tiempo para preguntas y respuestas sobre el sermón para los que querían quedarse sentados. Me gusta mucho la idea de un tiempo de preguntas y respuestas. Es importante que los miembros de la iglesia platiquen juntos para ver cómo entender y aplicar el sermón, y cómo no entender y aplicar el sermón. Desafortunadamente tuve otros compromisos, y necesitaba el oxígeno que mencioné arriba, así que no me quedé, y salí después del culto, juntamente con la cuarta parte de las personas que también se fueron.

Como siempre, espero que mis resúmenes sean útiles, para la gloria de Dios y la edificación de su pueblo. Bendiciones.