Iglesia Bautista Vida Nueva (8 de enero de 2017)

Este artículo es parte de una serie de artículos sobre mis visitas a las iglesias de la Ciudad de México. Estos artículos son un intento de ofrecer a la misma iglesia las porras y/o críticas constructivas que pueda darles. Es importante que los líderes eclesiásticos escuchen una descripción imparcial y honesta de su iglesia desde la perspectiva de alguien que visita por primera vez. A veces es una forma de descubrir las cosas que son evidentes a personas nuevas pero que se han vuelto invisibles para los mismos miembros. Además, mis artículos son una manera para que los pastores y líderes de otras iglesias vean lo que se hace en otras iglesias (ya que los líderes son los que menos tienen oportunidad de visitar a otras iglesias).

Vida Nueva es una iglesia a la vuelta de nuestra casa, pero que nunca he visitado para un culto. Está al lado de la UNAM (Arquitectura 25, para ser exacto).

Llegué con mis hijos a las doce para el culto (Blanqui fue a nuestra iglesia para que los ratones no hicieran fiesta en nuestra ausencia). La puerta del estacionamiento, que se abre hacia la calle, estaba abierta, y había sillas y una lona grande. Pero solo hubo cuatro personas presentes. Decidimos rodear el edificio a la puerta trasera (por la UNAM) para ver si los hermanos estaban en escuela dominical. Pero esa puerta estaba cerrada. Regresamos a las sillas debajo de la lona y nos sentamos. Dentro de poco todos salieron del edificio, habiendo terminado el estudio bíblico. Eran tantos hermanos que salieron que yo preguntaba cómo cabían todos ellos en el edificio.

img_20170108_115741365

Me sorprendió que esta iglesia ha descuidado sus muros, ya que los cultos se realizan ahí mismo en el estacionamiento. Un poco de cemento y pintura y un par de miembros de la iglesia es lo único que necesitarían para dar mejor presentación en lo que es, en efecto, su nave o santuario. Hace falta un sermón sobre Hageo 1 para motivar a la iglesia hacerlo.

Me gustó mucho que el pastor y otros líderes formaron un círculo y se inclinaron para orar antes del culto.

Tres personas, una por una, se acercaron para saludarnos antes del culto. Alguien nos dio boletines. El boletín tenía la visión, misión y propósitos de la iglesia, una reflexión, un boquejo detallado para el sermón, espacio para tomar notas (¡sí! ¡gracias!), y los datos de la iglesia que aparece en la imagen abajo. No apareció el orden de culto en el boletín, pero ese detalle no es tan importante hoy en día cuando proyectan los cantos y otros detalles en la pantalla.

image-152

La hermana que dirigió el culto oró para empezar, y me dio risa que también pidió que Dios redargüyera a los hermanos que no quisieron venir al culto a causa del frío. (Les digo que sí hacía bastante frío al inicio. Comenté a alguien que pareció que por causa del gasolinazo hasta Dios tuvo que bajar la llama del sol para ahorrar.)

Hubo una lectura de Hebreos 1.1-4, pero no era claro qué función servía en el culto. Se sintió como una lectura desconectada de todo lo demás. A lo mejor tienen un calendario de lecturas que siguen.

Cantamos el primer canto sentados (una nueva experiencia para mí en México, donde se ponen de pie para cantar todo). El resto de los cantos cantamos de pie. Todos los cantos fueron contemporáneos. El único conocido para mí fue Todopoderoso (grande y majestuoso). Es el canto omnipresente e inescapable para todo evento juvenil entre presbiterianos. Y ahora veo que ni entre Bautistas pude escaparme de su alcance. 🙂 Unos dos o tres de los seis o siete cantos eran cantos de adoración a Dios (Tu eres mi libertad y mi luz, Mi Dios es grande, etc). La mayoría eran cantos de entrega y compromiso personal con Dios. Esto fue muy apropiado porque el enfoque en el compromiso se conectó bien con el tema del sermón (véase abajo). Me distraje brevemente porque la letra de uno de los cantos pidió a Dios «Consume todo mi interior» y se me entró a la mente la imagen de un virus comiendo todas mis entrañas como pasó en el caso de Herodes (Hechos 12.23).

Calculo como unos 80 o 85 personas presentes (hubo sillas para 96). Sólo seis de ellos levantaron sus manos cuando cantaron “Aquí estoy con las manos alzadas.” El resto de nosotros cantamos insinceramente. 🙂

Durante la bienvenida nos hicieron ponernos de pie para presentarnos y aplaudieron. Durante un canto, todos se levantaron para saludarse y nos saludaron. En serio, no nos movimos de nuestra fila, pero como 30 o 40 personas nos vinieron a saludar. Muy hospitalarios los hermanos. Después, unos voluntarios me dieron un marcador a todo color (vea abajo) para llenar con mis datos y motivos de oración, etc, y más tarde lo entregué y me dieron una bolsa con regalos: una carta del pastor, un folleto con las cuatro verdades espirituales, un CD de bienvenida, y una hoja con las actividades semanales (abajo).

image-153

El CD tuvo un video breve y bonito con el pastor, agredeciéndonos por la visita e invitándonos a seguir asistiendo. También incluyó archivos de cinco sermones en audio, y 17 canciones cristianas por varios artistas (¿canciones pirateadas? ¿o compartidas con el permiso de los artistas?). Y gracias a Dios no hubo virus para “consumir todo el interior” de mi disco duro. Un bonito regalo para visitas y felicito a la iglesia por su esfuerzo para recibir con gusto a las nuevas personas.

Hubo avisos en que un maestro anunció su nueva clase. Se extendió más de lo debido, pero se veía que era por el entusiasmo que tenía en cuanto al tema.

Oramos por los niños, antes de que salieron (mejor dicho entraron) para su clase, y la hermana que dirigió pidió dos voluntarios de la iglesia para la oración de intercesión. Se pusieron de pie y oraron donde estaban.

Algo que jamás he visto antes fue su forma de colectar los diezmos y ofrendas. Pusieron las canastas por donde estaría el púlpito, y todos (bueno, no todos) tuvimos que levantarnos y caminar al frente para depositar nuestras ofrendas. Yo he visto eso para la Santa Cena pero no para la ofrenda. No sé qué pienso de esta práctica, ni por qué lo hacen así. Pero fue interesante y sorprendiente.

Me dio gusto que no me invitaron a predicar. Bueno, en realidad, entresemana preparé el terreno para no predicar. Ya que es iglesia bautista, amenacé a nuestra amiga Lucía (quien nos invitó) que si me piden predicar, voy a tener un sermón listo sobre el bautismo de los niños. 🙂

Calculo que el sermón, del Pastor Ricardo Pichardo, duró como 50-60 minutos.  Siento como que hubo dos sermones, que la introducción (larga) y conclusión hablaban del tema de las prioridades y el uso de nuestro tiempo en 2017. Nos impactó mucho el dato que mencionó el pastor, que si pasaras dos horas por día en Facebook (u otra actividad superficial), después de un año el tiempo acumulado llegaría a 30 días de 24 horas cada uno. Imagina tener más de un mes de tiempo adiciona. ¿cómo lo usarías? Hoy usé ese dato para motivarme a trabajar y no perder el tiempo.

img_20170108_122413618

Los tres puntos del sermón eran como otro sermón, con otro tema, el de la libertad: que no debemos ser ni perfeccionistas, ni legalistas, ni conformistas. Pensé en la hermana que oró para que Dios redargüyera a los hermanos que no llegaron. ¿Qué habrá pensado del punto acerca del legalismo?

El primer punto tomó más de media hora, y comenté a mi hijo, “¿Te das cuenta que todavía estamos en el primer punto?” No me pudo creer (mis sermones son entre 25-30 minutos por lo general). Pero los otros dos puntos fueron más breves. Otra cita que me impactó del sermón: “Sólo tú puedes ser la persona que eres [es decir, hacer las cosas que sólo tú puedes hacer]. Si tú no lo harás, ¿quién lo hará?” En todo fue un buen sermón. O mejor dicho, dos por el precio de uno. 🙂

Para las lecturas bíblicas en el culto usamos la Reina Valera versión 60, pero para el sermón se proyectó pasajes de la Nueva Traducción Viviente.

Terminamos, y a todos nos tocó llevar nuestras sillas al lugar donde las guardan. Nos escapamos relativamente rápidamente, pero no antes de saludar a nuestra amiga Lucía, y saludar al pastor, que estaba al lado de la puerta para despedir a la gente, y platicar brevemente con otras dos personas que nos volvieron a saludar. (¿Acaso les dije que es una iglesia hospitalaria?)

Espero que este resumen de nuestra visita sea de ayuda y de bendición para alguien. Que Dios les bendiga. Me voy porque tengo 17 canciones que escuchar…